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      La cocinera solidaria que enseña recetas saludables a chicos de barrios carenciados

      Alicia Amende es inglesa y usa la recaudación de su restorán para dar talleres gratuitos. 

      La cocinera solidaria que enseña recetas saludables a chicos de barrios carenciadosAlicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

      En una antigua casona de Barracas, 12 chicos están completando sus cuadernos en el living blanco, amoblado con pallets y materiales refaccionados encontrados en la calle. Los más pequeños están concentrados, crayones en mano, en que el violeta no desborde de las uvas que están coloreando, mientras que los más grandes, como Fabián, ya están pensando en lo que van a cocinar a la tarde. Son aproximadamente 150 los chicos de barrios carenciados que pasaron por las clases de nutrición y cocina de la chef inglesa Alicia Amende desde que empezó en 2014. Pero este grupo es especial.

      Dónde reservar
      Para reservar un lugar en sus cenas hay que escribir a DeliciasDeAliciaBA@gmail.com o llamar a teléfono 15 3-831-3286. También en Facebook: Delicias de Alicia.

      Hace cuatro años que Amende desarmó su bolso en San Telmo y eligió Buenos Aires. Ni bien llegó, se involucró en proyectos solidarios. En este contexto, percibió la urgencia de proveer alimentos de calidad a la gente necesitada. “Lo que se ponía en la mesa era pura azúcar, grasa, sal y harina. Es comida pero no alimenta”, notó. Y contrario a la creencia popular, comer sano no es caro. “Por lo que sale una botella grande de gaseosa, que no tiene ningún valor nutritivo, se preparan 8 porciones de guiso de lentejas con verduras”, rectifica la chef que decidió poner manos a la obra.

      Alicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade StracuzziAlicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

      El hambre oculta ocurre cuando la alimentación presenta una falta de micronutrientes necesarios como vitaminas y minerales, a pesar de tener un aporte calórico suficiente o a veces excesivo. Según el Programa Mundial de Alimentos de la OMS, constituye “un grave problema de salud en América latina”. Es lo que combate Amende a través de su programa de nutrición y cocina dirigido a chicos de barrios carenciados, Delicias de Alicia. Primero en La Matanza, luego en Lanús, en el pueblo entrerriano de Puerto Ruiz y ahora en Barracas, Alicia terminó desarrollando un taller estructurado de seis semanas donde chicos estudian el valor nutritivo de los alimentos a la vez que aprenden a prepararlos.

      Alicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade StracuzziAlicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

      La otra faceta de Delicias de Alicia es el restaurante vegetariano que abrió para costear los gastos de los talleres. En modalidad “puertas cerradas”, cada semana 20 personas reservan una cena de tres pasos. Los viernes, el aula blanca se transforma en acogedor salón que junta en una gran mesa a todos los comensales.

      Ensalada de otoño con rúcula, muzzarella, nueces y granada, seguida de un strogonoff de puerro y morrones con porotos orgánicos, papa al horno y vegetales de la huerta, coronado con una tarteleta de peras con helado casero de jengibre, es el menú a servir. Con cocktail de champagne y bocaditos de bienvenida, la cena sale $ 370 y cada uno es libre de llevar su bebida. "El 100% de los fondos recaudados por las cenas está destinado a los talleres para los chicos: los alimentos, los libritos, los cubiertos, las tablas, todo lo que necesitamos”, cuenta Alicia.

      Alicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade StracuzziAlicia Amende, la cocinera inglesa que utiliza la recaudación de su restorán para enseñarles a chicos de barrios carenciados recetas saludables. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi

      “La mitad de lo que comemos todos los días debería ser frutas y verduras”, dice Fabián, de 14 años, repasando la lección de la semana anterior. Hoy es la segunda de las seis clases que compartirá con sus compañeros. Fabián es un poco más grande que los alumnos habituales. Llegó gracias a la ONG Club Unión de los Pibes, que trabaja en los barrios del sur de la Ciudad. Alicia suele trabajar con chicos de 8 a 12 años “porque es más difícil cambiar sus gustos cuando son más grandes”. Pero en este grupo, tiene a doce chicos de 5 a 16 años que se mostraron interesados en participar. “Cuando fui a buscarlos para llevarlos al taller estaban casi todos listos y ansiosos por cocinar, se los escuchaba hablando entre ellos acerca de la actividad. Se prendieron”, observa Nicolás Zucconi, director de Unión de los Pibes.

      “Vamos a cocinar ya?”, preguntan ansiosos los que no ganaron al bingo frutal ideado por Amende. En el taller del que participó Clarín se prepara una ensalada de frutas. Además las virtudes de las frutas, los chicos aprenden cómo picarlas  sin peligro para sus dedos. “Es sorprendente cómo muchos de estos niños ya tienen nociones de cocina. Yo les enseño técnicas que me enseñaron a mí trabajando en restaurantes para que no se lastimen, más adelante, cuando preparen esto en su casa”. Porque está es la idea, generar conciencia y transmitir conocimientos para darles la oportunidad de una alimentación más sana.

      "¿Como se sienten sus dedos?", indaga Alicia. "Pegajosos", contesta Kiara. "Es porque la fruta tiene azúcar natural, por eso no necesita que le agreguemos", explica la cocinera.

      En la primera clase se prepara una ensalada de fruta, a la semana siguiente, una ensalada de pastas frías con arco iris de vegetales, luego un budín de banana, y se termina con hamburguesas de lentejas con queso, lechuga y tomate. “A los chicos les encanta. Cuando los padres ven que lo disfrutan, lo prueban y quedan sorprendidos ellos también”, observa Alicia.

      Alicia piensa abrir el restaurante dos noches por semana. “Venimos llenando todas las semanas. Si se sostiene el éxito vamos a abrir otra cena más para ofrecer más talleres”. Eventualmente, Amende apuntaría a seguir el curso con un segundo nivel, con platos más elaborados. “También quiero crear uno para embarazadas y madres primerizas. La nutrición es fundamental para cada parte del cuerpo, pelo, uñas, dientes, cerebro, corazón, hasta la punta de los pies. Y todo esto empieza en la panza”.


      Sobre la firma

      Myriam Selhi

      Maestría Clarín/San Andrés

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