Noticias hoy
    En vivo

      Pequeño Durán Barba Ilustrado para políticos y embajadores

      En un encuentro privado planteó sus ideas provocativas. Habló de Macri y Cristina. Dijo detestar el marketing político.

      Los consultores hacemos ciencia política aplicada. Nuestro trabajo es ganar elecciones. Yo diría que somos a los cientistas políticos lo que los psicólogos a los curas. El cura nos dice que nos cuidemos de pecar con el sexo y el psicólogo nos propone que con el sexo disfrutemos todo lo posible. ¿Se entiende, verdad?”

      Provocador como siempre, ganador como pocas veces, Jaime Durán Barba entretuvo y se divirtió ayer por la mañana ante un auditorio atento y no siempre complaciente de legisladores, embajadores, sindicalistas, empresarios y académicos. No tuvo la dimensión de una clase magistral la que dio el gurú ecuatoriano, consultor en jefe de Mauricio Macri, que también es profesor universitario en Washington. Pero sí fue lo suficientemente desafiante para despabilar al centenar y medio de concurrentes al desayuno mensual de la fundación FEPESNA realizado en el hotel Savoy, a dos cuadras del Congreso.

      “Estamos en una época donde la gente se siente igual al líder. Gracias a la tecnología y a las redes todos somos emisores de mensajes. La opinión pública es incontrolable y no reconoce jerarquías. Lo que domina es la fugacidad y la urgencia en la comunicación. Lo único que permanece es el cambio”.

      En la exposición inicial esbozó líneas su pensamiento, haciendo ligeras incursiones en la actualidad política que tiene como rasgo central el triunfo amplio y profundo de Cambiemos en las elecciones del domingo. Algunas de sus ideas pueden ser razonablemente cuestionadas, o tildadas de excesiva parcialidad. Pero Durán Barba tuvo la elegancia de aceptar la contradicción sin andar meneando la victoria reciente de sus pupilos para clausurar disidencias.

      “Cuando empezamos a trabajar con Macri en el año 2004 ya lo acompañaban María Eugenia Vidal, Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta. Para la primera elección que afrontamos, en 2005, nos propusimos como objetivo empezar a lavar su imagen. Pero inesperadamente Macri ganó esa elección ante candidatos muy fuertes como Carrió y Rafael Bielsa. Ese día pensé: este hombre va a llegar a presidente”.

      Encabezó la reunión Laura Velázquez, presidenta de FEPESNA, junto a miembros del Consejo Asesor, entre ellos los senadores Federico Pinedo y Miguel Pichetto, la diputada Carla Carrizo, el sindicalista Carlos Sueiro y el académico Gastón O’Donnell. Entre los concurrentes, por rigurosa invitación, se vio a los senadores Juan Manuel Abal Medina y Silvia Elías de Pérez; los diputados Eduardo Amadeo y Cornelia Schmidt y Patricia Giménez; el ex vicencaciller Carlos Foradori, la embajadora de Italia Teresa Castaldo y la de México, Mabel Gómez Oliver; el embajador del Reino Unido Mark Kent, el de Uruguay Héctor Lescano y el de Perú José Luis Pérez Sánchez Cerro; la camarista Marta Paz y el juez Marcelo Aguinsky; el economista Daniel Marx, el dirigente peronista Miguel Angel Toma, consultores y empresarios.

      Durán Barba fue abundante en definiciones llamativas. Por ejemplo:

      “Yo detesto el marketing en general y el marketing político en particular. Lo que nosotros hacemos es hacer política con herramientas modernas”

      “El gradualismo es parte del ADN de la nueva sociedad. El ajuste es una superstición de economistas locos. Todo es gradualista y es efímero. Hay que negociar permanentemente. Nadie es dueño de la verdad”.

      “Macri tiene una gran libertad mental.  Trabaja contra el Sindrome de Hubris, que afecta a casi todos los que tienen poder. Hace una tarea conciente contra la egolatría”.

      Cerrada su presentación, en el tramo de las respuestas a preguntas del público y del moderador, Durán Barba desplegó sus dotes histriónicas y lanzó algunas de sus ideas más urticantes. Estas son algunas de ellas.

      - Tiempo atrás usted se reunió con Cristina. Después Cristina hizo una campaña en la que intentó copiar algunos formatos del PRO. ¿Eso significa que Cristina está entre sus clientes?

      - No, de ninguna manera. Cristina no es mi clienta.Yo hace cinco años que dejé de trabajar profesionalmente como consultor. Ahora lo que hago es divertirme como loco. 

      - Usted ha dicho que Macri es la nueva izquierda y se definió a sí mismo como “macrista-leninista”. ¿Puede explicarlo?

      - Yo de pibito fue trotskista. Ahora estoy asesorando a un amigo y compañero de aquella época, el presidente de Ecuador que se llama Lenin Moreno. Por eso hablando con él vez pasada le dije que yo era macrista leninista.

      - ¿Y lo de Macri como nueva izquierda?

      - Cuando era dirigente de la Federación de Estudiantes ecuatorianos una vez vetamos a un candidato porque hablaba inglés. Dijimos: si lo elegimos, este que habla inglés va a hablar con la CIA. Acá hay jóvenes que creen que el imperialismo les quiere poner pasantías laborales a los estudiantes para desplazar al proletariado. Ser trotskista hoy es antediluviano.

      - La Justicia está en efervescencia. ¿Un juez puede llegar a ser presidente?

      -No lo veo posible. La gente puede aplaudir al verdugo, al recaudador de impuestos o al banquero. Pero nunca los va a votar.

      - ¿Cómo ve a Elisa Carrió en el papel de fiscal de la Nación?

      - ¿La nombraron en la fiscalía?... No me había enterado.

      - ¿Cuánto colaboró Carrió en este triunfo de Macri?

      - Todos colaboraron.

      - Para construir una identidad política hace falta un opuesto. ¿Es decir que Macri siempre va a necesitar a Cristina?

      - Eso sería supone que Cristina va a ser eterna.

      - ¿Se imagina un Macri para siempre?

      - Ni el PRO ni Macri serán eternos. Lo eterno es falso. Espero que algún día venga otro gobierno que sea mejor. Estoy convencido que la política argentina va a mejorar. Pero estoy convencido también de que nadie tiene hoy ni el 10 por ciento de cuadros dirigentes que estudien, se preparen y trabajen como los del PRO.

      - ¿El Gobierno tiene un problema de comunicación con respecto a los derechos humanos?

      - Para los que vivimos la Guerra Fría, las dictaduras en América Latina en los años ’70 y ‘80, las desapariciones, lo relacionado con los derechos humanos tiene una significación especial. Pero Macri y quienes lo acompañan entraron a la política en el siglo XXI. No vivieron aquello. Defienden los derechos humanos, creen en ellos, pero no significan lo mismo que para nosotros.

      - ¿Cuál es la figura más importante de Cambiemos y por qué?

      - Macri. Porque conduce con un estilo moderno. No es el mando vertical. Es la formación de equipos, donde todos participan y se comprometen.

      - ¿Macri es buen comunicador?

      - Muy bueno. Cuando empezamos a trabajar con él había tenido un asesor norteamericano, Dick Morris, que le decía que como político tenía que hablar de cierta manera particular. Antes era así. El político tenía que hablar con gritos y grandes gestos para que lo escuchara el último que estaba parado en el fondo de la Plaza de Mayo. Pero ahora hay electricidad. Hay televisión. No hace falta gritar, ni asustar a la gente que está viéndote en su casa. Hay que conversar.

      - ¿La estrategia de polarizar con Cristina fue suya?

      - No fue de nadie. Estaba allí, naturalmente. La democracia es conflicto. Pero la grieta no es buena. La democracia es conversación.

      Final. Aplausos. Y gente grande pidiéndole decenas de selfies, como si fuese una estrella de rock.


      Sobre la firma

      Julio Blanck
      Julio Blanck

      Bio completa