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      Venden libros de la enorme biblioteca de Miterrand

      Fueron centrales en su vida. Se subastan 1.000 ejemplares donde hay hasta dedicatorias de sus adversarios.

      Venden libros de la enorme biblioteca de MiterrandEl socialista François Mitterrand. Un lector intenso. /Archivo

      Un catálogo de trescientas páginas para sintetizar un mito: la biblioteca del expresidente francés François Mitterrand (1916-1996). Centenares de sus obras, heredadas de su madre Danielle Mitterrand por su hijo Gilbert, serán rematadas en París el 29 y el 30 de octubre en la Maison Piasa. Es una venta simbólica, con 1.000 libros de literatura moderna desde el 1900 hasta su muerte, que evocan las lecturas del presidente más cultivado y literario de Francia.


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      La biblioteca original estaba compuesta por 20.000 libros, que en parte él donó en vida a la mediateca de Nevers. Luego fue Danielle Mitterrand, su esposa y ex primera dama, quien recibió y heredó este tesoro, desplegado en las paredes de la casa familiar de la rue de Brièvres, en París. A su muerte la recibió su hijo Gilbert, que tomó la decisión de enviarla a remate.

      Biblioteca François Mitterrand, la Biblioteca Nacional francesa. Cuatro edificios con forma de libros abiertos / AFP.Biblioteca François Mitterrand, la Biblioteca Nacional francesa. Cuatro edificios con forma de libros abiertos / AFP.

      Cada libro está acompañado por una ficha escrita de puño y letra de Mitterrand, con la fecha en que lo compró, el precio, el lugar y lo que le impresiónó. Muchos están dedicados, incluso un libro de su adversario Valerie Giscard D'Estaing, tras su debate presidencial. Una edición original de Democracia Francesa (1976), con la elegante escritura de Giscard, diciendo “en recuerdo de nuestro debate de 1974, que se centró en la democracia francesa y que respetó las reglas”.

      Una debilidad por los autores de derecha

      Una revisión del catálogo muestra la pasión de Mitterrand por las ediciones originales, las primeras ediciones y los escritores de derecha. Un detalle que ya habían encontrado sus biógrafos. No coincidía con Louis Ferdinand Céline pero lo admiraba, por ejemplo. En su biblioteca se alistaban los mejores escritores de la Colaboración en la Segunda Guerra Mundial. Se deleitaba con Gustave Flaubert, André Malraux y Maurice Barrés.

      Louis-Ferdinand Céline. Uno de lo autores que admiraba Mitterrand.Louis-Ferdinand Céline. Uno de lo autores que admiraba Mitterrand.

      La biblioteca de Mitterrand es el camino de su vida, sus ideas, sus vaivenes. Guardó sus obras más queridas, mas preciadas, más cercanas a él. Estas son las que hoy se venden. Un ejemplar de Justes de Albert Camus está estimado entre 5000 y 8000 euros.

      Cuando Francia esperaba saber quién había ganado la elección presidencial el 10 de mayo de 1981, el candidato socialista François Maurice Mitterrand no esperó en su feudo de Chateau Chinon los primeros resultados. Tomó un auto junto a su chofer y recorrió los treinta kilómetros que lo separaban del Manoir de Pron, en Montigny Sur Canne. Allí vivía el librero Gérard Oberlé, su dueño. El futuro presidente quería entonces comprar obras antiguas de Alphonse Daudet y Flaubert.

      Presidente o no, Mitterrand se entretenía disimulando su perfil de faraón bajo un sombrero negro y sorprendiendo a los libreros parisinos con sus visitas no anunciadas. Así llegaba a Loliée, una de sus librerías favoritas, a Blaizot o a Gallimard.

      Al aterrizar en el Palacio del Elíseo se multiplicaron los regalos para un presidente bibliófilo. Ediciones originales, incunables, libros raros, colecciones completas, papeles antiguos. 


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      Su biblioteca comienza en su adolescencia. Su hermana le regala Tierra de Hombres en 1930 (de Antoine de Saint Exupéry) y Los alimentos terrestres (André Gide) llega en 1940. Pero es durante la cohabitación de su gobierno socialista cuando su biblioteca se enriquece.

      No sólo hay libros sino cartas: de la líder israelí Golda Meir y una invitación firmada por Salvador Allende. También las memorias de Margaret Thatcher y Mijail Gorbachov.

      Desde el año 1972. Mitterrand escribe una crónica en L'Unite. Comenta la actualidad pero también relata los encuentros con los escritores con los que conversaba. En su última biblioteca no hay obras de Zolá pero si de Barrés. Sartre y Simone de Beauvoir también están ausentes.Pero existe una especial dedicatoria de Marguerite Duras para “Danielle y François”, a quien le pide una entrevista.En el catálogo se descubren más de veinte libros de Jacques Chardonne, su pasión.

      Érik Orsenna fue el consejero cultural de François Mitterrand entre 1983 y 1986 en el Palacio del Elíseo y no conoció su infinita biblioteca. Sólo a su lector. ”Los libros eran una de sus pasiones junto a la arquitectura. Eran el esqueleto de su pensamiento, su ritmo, su distancia, su refugio, su protección”. Como dijo Orsenna, para François Mitterrand los libros eran su retiro y la lectura, su co-creación.



      Sobre la firma

      María Laura Avignolo
      María Laura Avignolo

      Corresponsal de Clarín en París. mavignolo@clarin.com

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