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      Juan Grabois visita al Papa, tensión en Juntos por las listas y la fórmula Cristina-Capitanich

      El líder piquetero va como asesor del Vaticano. ¿Habrá boletas compartidas en la oposición?

      Juan Grabois visita al Papa, tensión en Juntos por las listas y la fórmula Cristina-CapitanichCristina Kirchner saluda a la militancia y Jorge Capitanich aplaude. Fue en una visita de la ex presidenta a Chaco, en mayo del 2022. FOTO Rafael Quinteros.

      Francisco festeja con sordina


      Francisco cumple este lunes los 10 años de su elección como Papa. Moderó los fastos –en el sentido bíblico, que connota lujo, magnificencia, suntuosidad–. Ha reducido cualquier festejo. Para la mañana de este lunes ha llamado a una misa con los cardenales residentes en Santa Marta. Ha reservado la fecha para mensajes personales, como el que envió, manuscrito, a Gustavo Vera. Le agradeció el artículo sobre los 10 años que escribió el activista de La Alameda.

      Esta semana estará por Roma Juan Grabois para alguna actividad del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, del cual es asesor. Seguramente estará con Francisco, pero nadie contará nada. Es gente de códigos y el Papa no recibe a candidatos en años electorales.

      Cristina de Kirchner no quiso quedarse afuera e incurrió en tentaciones que el padre Jorge reprueba, como que lo usen políticamente. En Viedma la vicepresidenta recordó: "Esto también va abonando, como me dijo el Papa cuando me llamó al otro día (del atentado): 'Siempre la violencia física es precedida por la violencia de las palabras y de las actitudes'".

      ¿Justo se acordó de Francisco siete meses después? Para mí que lo llevaba anotado. Lo más importante lo logró Francisco el sábado, una multipartidaria con olor a oveja en Luján, que sólo él puede lograr. Hubo representantes del oficialismo y la oposición, con Alberto Fernández, el Gabinete y Grabois y, del otro lado, delegados de Macri y de Larreta como Federico Pinedo, Joaquín de la Torre y María Migliore, ministra de pobres del gobierno de la CABA.

      Francisco lo hizo. Fue para apoyar la tarea de los curas villeros en la recuperación de las adicciones a las drogas, algo que para la Iglesia es objetivo principal junto al combate al juego, una peste para los pobres.


      Se arriesga Morales con su lanzamiento

      La urgencia preelectoral apura el trote de los candidatos. La semana va a mostrar a Gerardo Morales poniendo a prueba su liderazgo dentro de la UCR con un lanzamiento de candidatura. Lo hace en Gran Rex de la CABA, que su socio Martín Lousteau le asegura llenar de militancia porteña. Es una jugada de tensión, como todas las que embargan a las cúpulas partidarias.

      En este caso porque permitirá hacer un balance de la riqueza y variedad de la convocatoria. También porque habrá una réplica en el PRO de los asociados del jefe radical. El eje Morales-Larreta depende de la cohesión que éste tiene con Lousteau, con quien ejerce un gobierno de coalición en la CABA. La prenda de esa alianza es que PRO y UCR irán a una PASO para decidir la candidatura a jefe de Gobierno, que ya Lousteau se prueba como sucesor de Horacio.

      Esa prenda supuso, hasta hace poco, que Larreta pondría un candidato del PRO para que Martín ganase caminando. Por caso, un Fernán Quirós, un Emmanuel Ferraro o un testimonial Felipe de Miguel. Buen gente, pero de escaso peso competitivo. Pero eso no le gusta al PRO. Ni a Mauricio Macri, que ya alistó al primo Jorge, a María Eugenia Vidal y hasta a Patricia Bullrich, para competir y conservar el distrito en manos de su partido. Es ocioso preguntarse si ocurrirá. Sólo falta saber cuándo estallará esa relación PRO-UCR, y cómo acomodarán las cargas, porque el público que los vota los quiere juntos.


      Cuidando las torres gemelas de 2015

      Ya lo saludaron a Morales de otras fracciones internas, como la foto vendimial del grupo bullrichista de la UCR. También lo reciben la UCR de Buenos Aires y de la CABA, con el comunicado que firmaron Maxi Abad y Mariela Coletta, presidentes del partido de los dos distritos. Reclaman que haya PASO con equidad e igualdad de condiciones para todos los precandidatos. ¿Qué quieren evitar? Que alguien ejerza el dedazo o quiera adelantar elecciones internas previas a las PASO.

      Se trata del mismo discurso que sostienen Morales, Elisa Carrió o Ernesto Sanz de respetar lo que este exsenador llama "Las Torres Gemelas" que hay que preservar porque fueron la clave del triunfo de 2015: que haya listas únicas a cargos legislativos nacionales en todos los distritos, y que puedan colgarse de todos los precandidatos presidenciales. Es la manera de permitir que los partidos que integran JxC conserven su representación en los cuerpos legislativos.

      ¿De qué se previenen? De que los tironeos entre los candidatos presidenciales de los distintos partidos quieran arrastrarlos detrás de sus postulaciones sin permitir la competencia. Puede ocurrir si los jefazos no refuerzan el acuerdo, y eso incluye a Macri, Larreta, Morales y Carrió, sentados por una vez en la misma mesa.

      Cambiemos no tiene un conductor, como tampoco lo tiene el peronismo. La diferencia es que el oficialismo tiene gimnasia para disciplinarse. Cambiemos necesita una paritaria entre iguales como la que funcionó en 2015 entre Macri, Sanz y Carrió. La jefa de la Coalición sabía de este comunicado porque se lo adelantó Abad en la visita que le hizo en su casa el viernes pasado.


      También Cristina quiere dar vuelta el país

      La misma tensión de cúpula produce Cristina de Kirchner cuando se lanza en algo que no parece para nada una despedida, como prometió. La oferta explicativa concentró la mirada sobre el recital de la ex presidenta en Río Negro en sus pullas contra Alberto Fernández.

      Conviene poner el ojo en otros asuntos de los que habló. El más importante fue su definición en torno a la necesidad de dar vuelta la Argentina con una reforma constitucional que supere el formato republicano de la división de poderes. No es una pensadora, y ya no tiene cerca a quienes le modulen las lecturas, función que cumplió durante mucho tiempo Héctor Timerman, su asesor bibliográfico, que la nutría diariamente de clips de la prensa explicados y resúmenes de libros.

      Más allá de la inspiración ajena de esas ideas, Cristina no se aparta de sus competidores de la oposición, que también coinciden en el diagnóstico de que la Argentina es un país insoportable y fracasado que no tiene otra salida que una revolución institucional.


      ¿La "insatisfacción" es con la Democracia o con los gobiernos?

      Cristina dedicó parte de su rap en Viedma a la "insatisfacción democrática" que vive hoy el mundo. Justificó a los malos gobiernos como el que ella encabeza- por la crisis de "un modelo de gestión de Estado a través de una división de poderes que data de la revolución francesa. (...) Estamos queriendo gestionar desde el Estado a una sociedad que tiene internet y que tiene los celulares (...) con un modelo de una época donde las muelas se sacaban, se ataban con un hilo y después con una puerta y bueno, te sacaban la muela".

      Con una cabeza mejor amueblada, Jorge Capitanich, en las mismas horas, comenzó un gira nacional presentando su libro "Argentina Merece Más", que reclama la refundación del país como "la quinta república": "Es necesario salir de la restricción institucional. No se puede gobernar la Argentina sin una reforma institucional de fondo que no limite la capacidad de liderazgo de los gobiernos para transformar la economía y la sociedad".

      El chaqueño empleó el mismo concepto de "insatisfacción democrática" como una peste universal, con los mismos efectos del cambio climático y las guerras. La insatisfacción no es con la democracia, es con los gobiernos, que sí están insatisfechos con las herramientas que les confía la sociedad.


      Promesas con fecha de vencimiento

      Si hubiera que imaginar una fórmula transaccional para el peronismo que viene, anótese la confluencia de argumentos entre la vicepresidenta y el gobernador del Chaco, el AMBA y el peronismo del interior. ¿Cristina-Capitanich, Capitanich-Cristina? Sean mucho o poco, para perder o para ganar, pero son jefes de lo que representan. Es una cuestión más estética que táctica: cualquier fórmula del peronismo se va a llevar por lo menos el 30% de los votos en las próximas elecciones.

      Esa coincidencia sobre la necesidad del cambio institucional no es casual. Capitanich admite que ha hablado de estos temas con Cristina. No es poco, porque Cristina no habla con casi nadie, salvo con su hijo Máximo. La coincidencia describe el riesgo que le pone la campaña a los políticos. Prometen dar vuelta la Argentina desde todos los foros, sean del oficialismo o la oposición.

      ¿Qué harán cuando deban enfrentar que no hay 2/3 de las dos cámaras para una reforma constitucional, cuando hoy el peronismo ni puede lograr el quórum en Diputados y perdió la primera minoría en el Senado? Si la oposición logra reconstruir el Partido del Balotaje y gana las elecciones, puede mejorar su representación legislativa, pero nadie los habrá votado para que avancen en una reforma constitucional como la que quiere el peronismo. Pero todo puede ocurrir, porque en 2015 tampoco los votos de Cambiemos pedían una despenalización del aborto. Y Macri igual envió un proyecto.


      Al que no le guste, que se dedique a otra cosa

      Quien gobierne después de diciembre deberá lidiar con un sistema que prevé la separación de poderes, en un mundo con internet y celulares que les dan cada día más poder a la sociedad ante los gobiernos, y con administraciones cada vez más débiles para cumplir con las demandas de la sociedad. ¿Que la sociedad es más poderosa -articulada en poderes como el judicial y el legislativo, y en medios independientes, sindicatos y empresas- que los gobiernos?

      Chocolate por la noticia. Al que no guste lidiar con esto, que no pida cambio de reglamento ni se enoje con Montesquieu. Que se dedique a otra cosa. El peronismo ya se ha tentado con reprimir a esos sectores. Antes de 2015 llegó a procesar a estudios de economistas por publicar índices de precios que contradecían las ficciones del Indec.


      La política no es para robots


      Entre 2012 y 2015 el Gobierno mantuvo procesados por una querella de la ex SIDE a periodistas -cuyo nombre omito aquí para no agraviarlos ni con el recuerdo-, acusados de traficar secretos de Estado. Los sobreseyeron porque la defensa demostró que el espionaje de Estado había empleado agentes encubiertos para espiar a esos periodistas, que estuvieron embargados y procesados hasta que la Corte cerró la causa en 2020. Más mafiosos no se consiguen, diría Cristina de su propio gobierno.

      Por esas lindezas el peronismo perdió el poder en 2015, como puede perderlo en 2023, por haberse distraído con un ataque inocuo contra la Suprema Corte y la oposición en el Congreso, a la que le quisieron birlar la representación en el Consejo de la Magistratura.

      Como los pilotos desorientados confundieron el horizonte con el mar y se hundieron: confundieron el interés público con la agenda privada de la trifecta presidencial, que fracasó por jugar con poderes delegados. El poder no se presta, no se alquila, ni se compra. La política no es para robots. Les cabe la frase de Lydia Tar –el personaje del filme de moda– cuando aconseja: "No hay gloria para un robot. Hacé la tuya".


      Macri, testigo del pacto del siglo

      Para prosperar ante los sectores medios de los grandes distritos, el peronismo tiene que resolver el conflicto que tiene con la libertad. Para eso sus dirigentes tienen que ser libres. "Sólo son libres aquellos que intentan hacer libres a todos los que les rodean", les decía el filósofo Johann Gottlieb Fichte en 1794 a sus estudiantes. Este padre del idealismo que inspira al liberalismo moderno inauguró un estatuto para quien hace política en un sistema republicano.

      Conviene retenerlo porque la política en todo el mundo tiene un problema con la libertad, y va más allá de la pelea doméstica. Este fin de semana Irán y Arabia Saudita anunciaron un acuerdo que apadrina China, y que desplaza por primera vez en más de 80 años a Estados Unidos como árbitro en la política de Medio Oriente. Ocurrió justo cuando estaba Mauricio Macri en Riad.

      Ese acuerdo consagra el lema de que se pueden hacer negocios sin meterse en los asuntos internos de la contraparte. En esa región el lema implica sacar de los acuerdos la vigilancia del respeto de los derechos humanos. De eso no se habla. Un esfuerzo notable el de los chinos, que han acercado a la monarquía saudita, que gobierna y pertenece a la rama islámica de los sunnitas, con el régimen iraní, que gobierna a una mayoría de chiitas.


      De eso no se habla


      Ni China ni Irán van a quejarse de que un periodista de The Washington Post fuese secuestrado y muerto en la embajada saudí de Estambul. Tampoco Arabia Saudita se quejará de los campos de concentración anti islámicos que hay en China. De eso no habla. Algo parecido a lo que hace el Gobierno argentino ante las violaciones a la libertad en Cuba, Venezuela o Nicaragua. De eso no se habla. Todo para que Irán y Arabia Saudita ingresen a los BRICS como quiere China, ingreso que pretende también la Argentina, en una de las pocas coincidencias entre este gobierno y el anterior.

      En julio de 2018, cuando la Argentina ya había cerrado el acuerdo con el FMI, Macri estuvo en la cumbre de los BRICS en Sudáfrica como presidente pro tempore del G-20, en donde se habló de que la Argentina podría sumarse a ese club tercerista que integran Brasil, Rusia, India (patrocinador de la Argentina), China y Sudáfrica.


      Argentina comprometida

      Este acuerdo es un compromiso para la Argentina, que tiene un problema con Irán por los atentados y que también busca buenas relaciones con China; lo hace con todos sus gobiernos, fueran de Néstor, Cristina, Macri o Alberto. La oposición de Juntos por el Cambio espera el informe que brindará Macri cuando regrese el lunes 19. Pero algunos equipos del PRO, como el que trabaja para Patricia Bullrich y que conduce Federico Pinedo, ya produjeron ayer un primer informe que señala los riesgos de ese compromiso:

      "Es un éxito geopolítico para China -afirma el documento de este domingo-, que asume un papel de mediador en el Medio Oriente, y para Irán, que consigue revertir su relación conflictiva con los sauditas. En paralelo, un retroceso regional para Washington, que ve erosionada su influencia y su rol de único peacemaker en el Medio Oriente, y para Israel, cuyo enemigo número uno es Irán y que hace tiempo busca normalizar relaciones con Ryad".


      Sobre la firma

      Ignacio Zuleta
      Ignacio Zuleta

      Periodista y consultor político

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